Los resultados anuales publicados el 28 de abril tienen una lectura con dos caras: el negocio comercial funciona, los números financieros retroceden y el grupo canadiense usa el ejercicio para construir actividades que van más allá del esport competitivo.
Los eventos en directo tiran del carro
Los ingresos de 2025 llegaron a los 20,8 millones de dólares, un 5% más que los 19,7 millones de 2024. Es un récord, aunque hay que ponerlo en contexto: 2025 computa doce meses completos de KOI y Movistar Riders, mientras que 2024 solo recogió diez desde la adquisición.
La división comercial creció un 34%, hasta los 16,1 millones, con tres eventos en directo como motor principal:
Madrid Arena, con el LEC Roadtrip
Madrid, con el Major 1 de la Call of Duty League
Kitchener, con el Campeonato de Call of Duty
En patrocinios, el grupo renovó con Bell y Red Bull, entre otros, y sumó a Pepsi y Little Caesars. El esquema contenido × audiencia × patrocinadores parece afianzarse, sobre todo ahora que las garantías del sistema de franquicias ya no existen.
Adam Adamou, CEO del grupo, declaró: «Hemos reducido costes de forma significativa, nuestras nuevas líneas de ingresos están escalando y tenemos mayor visibilidad comercial que en cualquier año anterior a estas alturas».
La trampa de la pérdida neta
La pérdida neta se quedó en 8,3 millones de dólares, frente a los 0,4 millones de 2024. El salto parece brusco hasta que se mira qué había debajo de los números del año anterior: las cuentas de 2024 incluían un beneficio excepcional de 8,4 millones por la extinción de obligaciones de franquicia con la Call of Duty League y la LEC. Sin ese efecto puntual, la pérdida real de 2024 rondaba los 9 millones, así que ambos ejercicios quedan estructuralmente en el mismo plano.
El EBITDA ajustado pasó de -2,6 millones a -4,2 millones. La dirección lo atribuye a absorber un año completo de costes post-adquisición frente a los diez meses de 2024, y apunta que la reducción de gastos operativos en más de un millón refleja un trabajo real de contención del gasto.
El 11 de noviembre de 2025, el grupo se listó en la Börse Frankfurt para abrir el acceso a inversores europeos. Amplía las vías de captación de capital, pero también confirma que OverActive necesitará financiación adicional a medio plazo.
OverActive cambia de oficio
Durante 2025, OverActive lanzó dos plataformas propias para diversificar el modelo:
Fenix Club Gaming, su primera suscripción directa al consumidor, que abre una línea de ingresos recurrentes en el lado de la comunidad.
ActiveVoices, una plataforma SaaS basada en inteligencia artificial para la localización de contenidos: traducción, doblaje y distribución multiplataforma. Más cerca de la economía de creadores que del esport tradicional.
La comunicación oficial ya describe al grupo como una «compañía de medios digitales, esports y entretenimiento». El orden importa: OverActive ha dejado de presentarse ante todo como un operador de equipos competitivos para posicionarse como un grupo digital global impulsado por la influencia, el esport y los eventos en vivo.
El esport puro, incluso bien optimizado, no genera caja suficiente para cubrir sus costes. De ahí el giro hacia el directo al consumidor, el SaaS y los servicios de agencia, buscando una combinación de ingresos que haga sostenible el conjunto.
2026, el año de los márgenes
Adamou fue directo al resumir el objetivo del próximo ejercicio: «2026 va de margen y de caja». Es un compromiso de reorientar el foco hacia los indicadores operativos tras un ciclo de crecimiento que parece haberse estabilizado.
El CEO prometió «un cambio de nivel en el rendimiento operativo» y «un camino claro hacia la rentabilidad sostenible». Sobre el papel, los ingredientes están: integración completada, base de costes controlada, nuevas líneas de ingresos y mayor visibilidad comercial.
Aun así, la apuesta ibérica de 2024, que se presentó entonces como una transformación, queda en 2025 como punto de partida. La prueba real de que el negocio puede ser rentable se aplaza a 2026. El mercado no acaba de creérselo: la cotización de OAM se mueve en un rango estrecho y el listado en Fráncfort no ha movido el precio de la acción, al menos por ahora.