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De la EU LCS a Riftbound: Stress construye la escena británica

James O’Leary, conocido en los esports como Stress, prepara un torneo de Riftbound en Brighton y pone su experiencia como caster de League of Legends al servicio de la comunidad.

Portada de De la EU LCS a Riftbound: Stress construye la escena británica
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Hace más de 10 años, la EU LCS empezaba a consolidarse como una de las competiciones más fuertes del circuito internacional de League of Legends. Fnatic, CLG EU, Gambit y otros proyectos derivados concentraban buena parte de la atención. Entre los comentaristas británicos que narraron y analizaron aquella etapa estaba James O’Leary, conocido en los esports como Stress.

Stress dejó de narrar el circuito profesional de League of Legends a finales de 2017. Después pasó por la escena de la lucha libre alemana y colaboró con Splyce y MAD Lions durante los años de la pandemia en la LEC.

El lanzamiento de Riftbound volvió a reunir sus dos grandes intereses: League of Legends y cerca de 15 años de experiencia con juegos de cartas coleccionables. Desde entonces ha competido en sus propios eventos, ha comentado torneos como RQ Barcelona y Lille, y sustituyó a Medic en RQ Utrecht.

Ahora ha decidido organizar su propio torneo. Se celebrará el 15 de agosto en Dice Saloon, en Brighton and Hove, reunirá a 64 jugadores y contará con Stress tanto en la organización como en la narración de algunas partidas destacadas.

Una escena británica que busca crecer

Los juegos de cartas coleccionables dependen en buena medida de sus comunidades locales. Riftbound no es una excepción. El crecimiento del juego y de su circuito competitivo ha atraído a jugadores, coleccionistas y aficionados que buscan poner a prueba sus mazos.

«En Reino Unido hay muchos jugadores de Riftbound. Me he encontrado con muchos de ellos en los tres RQ a los que he asistido, en distintos lugares de Londres y en mi tienda local», explicó Stress.

Algunos de los torneos más grandes celebrados en Londres han superado los 80 participantes incluso entre semana. Para Stress, esas cifras confirmaron que había interés suficiente para organizar una competición propia y dar más visibilidad a la comunidad británica.

«Si nadie más va a construirlo, lo haré yo», declaró al explicar por qué decidió organizar un torneo con premios relevantes, más allá de los torneos de tienda con una caja como recompensa, las Skirmishes respaldadas por UVS y otros eventos competitivos del formato de Riot, como los RQ.

La decisión llegó cuando empezaban a aparecer torneos nacionales con una participación mayor. En Polonia compitieron jugadores destacados como AlanZQ junto a creadores de contenido polacos como Lothar. En Ottawa, otro evento reciente terminó con Prismaticism levantando el trofeo.

El torneo de Stress será más pequeño, con 64 participantes frente a los varios cientos de aquellos eventos, y no pondrá en juego Legends con placa. A cambio, ofrecerá una bolsa de premios pensada para atraer a algunos de los mejores jugadores inscritos.

Organizar un torneo no es solo reservar una sala

La afición por Riftbound fue el punto de partida, pero sacar el torneo adelante exigió bastante más trabajo del que Stress esperaba.

«Sinceramente, no entendía cuánto trabajo implica organizar un evento», admitió.

El caster también tuvo que frenar su tendencia a actuar rápido y resolver los problemas sobre la marcha. Una plataforma de torneos puede gestionar las entradas, pero hay que contar con los gastos de emisión, las tarifas de reserva y los costes de gestión. Si participa una empresa, también se suman el IVA y otros gastos administrativos.

«Cuando la gente ve torneos con inscripciones caras y muchos participantes piensa: “Debéis estar ganando muchísimo dinero”. Pero no es tan sencillo. En realidad, cuesta mucho hacer algo más que quedar en tablas», afirmó.

La entrada costará 45 libras. El precio cubre la organización, los premios y una alfombrilla personalizada para cada participante. El ganador también podrá llevarse un Yasuo firmado, aportado por la propia tienda. En el mercado secundario, esa carta ronda actualmente las 850 libras en su versión en inglés, sin encapsular y tomando como referencia la opción más barata de un vendedor con sede en Reino Unido.

Stress espera cubrir costes aproximadamente, incluso después de recibir ayuda de colaboradores y socios. Su prioridad ha sido mantener la calidad del torneo pese a los gastos y a las dificultades de organizarlo.

La alfombrilla personalizada ayudó a atraer a nuevos jugadores. Stress contó el caso de una persona que apenas había disputado unas pocas partidas de Riftbound en su tienda local, pero que decidió apuntarse gracias al diseño creado junto a la artista de la comunidad Saria, autora de una versión propia de la leyenda Lillia.

«Todo el que asista recibe como parte de la entrada una alfombrilla que he creado con una artista de la comunidad, Saria. Una alfombrilla de buena calidad suele costar entre 20 y 25 libras», explicó.

Stress quiere que el público perciba que la entrada ofrece algo más que la participación en un torneo: incluye una pieza creada para la ocasión y una experiencia comunitaria cuidada.

Una organización respaldada por la comunidad

Aunque Stress coordinará el evento y comentará varios enfrentamientos destacados, no tendrá que hacerlo solo. La situación le recordó a sus primeros pasos como caster de League of Legends, cuando narró durante 12 horas seguidas en una jornada de Insomnia.

«Fue uno de los primeros eventos en los que comenté League of Legends. Hice una jornada completa en solitario, unas 12 horas. Fue un gran día y estaba al principio de mi carrera, así que esto me recuerda un poco a aquella etapa», recordó.

Esta vez contará con el apoyo de DubbyCast, un creador de contenido en crecimiento dentro de Riftbound que ha comentado eventos comunitarios como Runes and Rift y Nations Clash.

El equipo también incluye a MaskedSwan, que ha trabajado en retransmisiones de RQ, y a Rift Labs, encargado del apoyo gráfico y de producción. Will Hall, comentarista conocido por su trabajo en Magic: The Gathering, también ha ayudado a preparar la emisión y ha prestado parte del equipamiento.

Comentar Riftbound exige otra preparación

La experiencia de Stress en la LEC le ha servido como base, pero comentar Riftbound plantea problemas distintos. En una competición como la LEC, los equipos, los jugadores y los enfrentamientos se conocen con antelación. Eso permite estudiar tendencias, preparar historias y construir la narración antes de que empiece la serie.

En Riftbound, el grupo de participantes es mucho más abierto y los emparejamientos no se pueden anticipar con la misma facilidad.

«Tengo una sala llena de jugadores y no sé qué está jugando la mayoría. Quizá sigo a unos 20 nombres para el torneo y conozco a otro centenar de jugadores habituales. Pero puedo acabar comentando al mejor jugador de Italia contra alguien desconocido de Francia. No sé quién es una de las personas, qué está jugando o qué historia hay detrás, así que tengo que vivir el momento», explicó.

La incertidumbre también afecta a los mazos. En League of Legends, los grupos de campeones, las tendencias de selección y las prioridades del metajuego se pueden estudiar antes de una partida. En Riftbound, el caster puede no saber qué leyendas y cartas aparecerán hasta que la partida ya ha comenzado.

«En una retransmisión haces el 90% de la preparación y luego no utilizas buena parte de ella. Aquí no sé qué historia estamos contando cuando se enciende la cámara. A veces ni siquiera sé qué mazos vamos a ver. Eso obliga a prestar atención a todo lo que ocurre y evita quedar atrapado en la parte logística de una emisión», comentó.

También existe un problema de información oculta propio de los juegos de cartas uno contra uno. En League of Legends, una decisión cuestionable suele poder analizarse con la información disponible para el público. En Riftbound, el caster no siempre puede saber qué línea está intentando preparar un jugador.

«Cuando comentas un juego de cartas uno contra uno, es casi imposible saber cuál es la línea que está siguiendo cada jugador porque hay mucha información oculta. Yo puedo estar jugando alrededor de que mi rival tenga Punch First, pero en realidad puede tener Starcrossed en la mano. Las líneas y los resultados serían completamente distintos», explicó.

La respuesta pasa por jugar todo lo posible en el circuito local, ver partidas y mantenerse al día con el metajuego. Cada nueva colección añade leyendas y modifica los emparejamientos, lo que dificulta tener una lectura completa incluso para los jugadores más experimentados.

«Juego todo lo que puedo en persona y a nivel local, y también veo todo el material que puedo. Pero cada vez que añadimos más leyendas con una nueva colección, es casi imposible comprender todos los emparejamientos al máximo nivel», afirmó.

Stress tendrá que confiar en su intuición y adaptarse a lo que ocurra en cada partida.

«Tengo que canalizar por completo mi intuición con el juego de cartas. Tengo que vivir totalmente el momento», concluyó.