League of Legends lleva años siendo un gigante: más de 100 millones de jugadores activos y unos esports que llenan estadios. Pero el universo de Riot Games va mucho más allá del multijugador en línea. Desde las bandas virtuales como K/DA hasta el éxito global de la serie animada Arcane, la marca ha expandido su alcance. Y en todo esto, la música juega un papel clave, creando un hilo conductor sonoro entre el juego y la serie.
En la sede de Riot en Los Ángeles, los compositores no trabajan en el vacío. Están al lado de los desarrolladores, coordinando el sonido de las grandes actualizaciones y sus narrativas. Sebastien Najand, compositor interno, lo tiene claro: la proximidad física rompe barreras. «Poder hablar con los artistas, el equipo narrativo y los diseñadores de sonido crea una comunidad real; estamos todos en el mismo barco, intentando hacer cosas geniales para los jugadores», cuenta Najand.
Para él, la idea romántica del músico encerrado componiendo obras maestras en soledad es un mito. En la práctica, es un trabajo obsesivo, orientado al detalle y a resolver problemas técnicos y creativos.
De freelance a equipo interno
J.D. Spears lleva años en Riot, pero su trayectoria empieza en el freelance, el modelo estándar en la industria para músicos de cine y videojuegos. El proceso solía ser unidireccional: un cliente llegaba, pedía un paisaje musical y había un ida y vuelta hasta acertar. «Cuando trabajaba como freelance, básicamente estaba solo en una habitación todo el tiempo y la gente se ponía en contacto conmigo cuando sentían que necesitaban algo», recuerda Spears.
Esta soledad le generaba ese típico síndrome del impostor. Trabajar ahora como interno en Riot es una excepción en el sector. Sus oficinas están pegadas a las de Najand, lo que permite colaborar al instante en proyectos tan diversos como League of Legends, Team Fight Tactics, Legends of Runeterra o el shooter táctico Valorant.
«Hay un pequeño pasillo que compartimos; podemos rebotar ideas el uno con el otro más fácilmente y obtener una comprobación de la realidad sobre algo cuando hemos perdido la objetividad», explica Spears.
El riesgo, según Najand, es que tanta colaboración mate la chispa inicial. «El desafío es recibir mucha retroalimentación diferente, mientras se mantiene la parte inspirada de lo que has creado. Podrías intentar servir a cualquier retroalimentación de todos, pero lo que termina saliendo puede ser algo muy genérico y básico. ¿Cómo mantienes la diversión y la parte interesante de la música mientras navegas por todo eso?», se pregunta.
Demacia: coros y metales
Como uno de los miembros más recientes del equipo, Spears es consciente de la historia musical previa. Para la apertura de temporada de este año, titulada 'For Demacia', Spears tuvo un rol central. El sonido de Demacia debe ser regio y litúrgico, pero ellos lo reconfiguraron usando coros y metales como pilares.
«Queríamos apoyarnos en cosas de ensambles de iglesia temprana, así como hacer nuestra propia versión moderna de un coro de metales, y también grabamos un verdadero coro de cámara en Londres», detalla Spears.
La instrumentación fue específica: trompas en el centro de la sala, mucho eufonio solista y cornetín en lugar de trompetas. Para Spears, grabar el ensamble vocal en vivo fue una experiencia nueva y potente. «No me sorprendió que [London Voices] sonara increíble, pero después de haber hecho muchas grabaciones en vivo de metales, cuerdas y percusión en este punto, creo que subestimé lo transformador que es un coro en vivo», confiesa.
De la Grieta a la pantalla
Arcane no es solo un spin-off visual; es una expansión narrativa que requiere una banda sonora a la altura. Najand colaboró estrechamente con Christian Linke, el showrunner de la serie y excompositor de Riot. Linke mantiene un control musical exhaustivo desde el inicio. Fortiche, el estudio francés de animación, también recurrió al equipo interno de Riot para aportar frescura.
La dinámica de trabajo varía: a veces los músicos externos entregan la canción ya terminada, otras veces Najand interviene desde la primera nota. En la temporada 2, el proceso se asemeja al de las expansiones de los videojuegos: los colegas acuden a su oficina a compartir experiencias mientras él gestiona los distintos elementos sonoros.
Najand pone un ejemplo claro de esta colaboración interna durante la grabación del episodio nueve de la segunda temporada. La canción 'Come Play', interpretada por Stray Kids, incluía un vocalista español. «Christian y yo pensábamos: estamos seguros de que suena bien, pero ¿habremos arruinado el idioma? Así que salió unas puertas más abajo a la zona abierta de la oficina y encontró a alguien que hablaba español. Lo trajeron, lo revisó, nos dijo que estaba bien y luego seguimos adelante», relata.
Esa facilidad para preguntar y verificar es la clave. Todos están allí con el mismo objetivo: que el resultado final sea lo mejor posible.