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Un estudio sugiere que jugar League of Legends mejora la función cerebral

Investigadores de una universidad china compararon LoL con un juego de cartas de estrategia durante 30 semanas. Los resultados apuntan a mejoras en atención, memoria de trabajo y función ejecutiva, con efectos que persistieron 10 semanas después del estudio.

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Investigadores de la Universidad de Ciencia y Tecnología Electrónica de China acaban de publicar un estudio que señala algo que muchos llevamos años sospechando: jugar a League of Legends puede mejorar la función cerebral. Y no de forma pasajera, sino con efectos que siguieron siendo medibles hasta 10 semanas después de terminar el experimento.

El diseño fue sencillo pero riguroso. Durante 30 semanas, 68 adultos jóvenes sin experiencia relevante en videojuegos se dividieron en dos grupos. Unos jugaron a LoL una hora diaria, cinco días a la semana. Los otros hicieron exactamente lo mismo con Legends of the Three Kingdoms, un juego de cartas de estrategia. El objetivo era comparar dos tipos de carga cognitiva muy distintos sobre el mismo volumen de práctica.

Las variables que medían eran tres: atención espacial, memoria de trabajo espacial y función ejecutiva. Además, registraron actividad cerebral en reposo para detectar cambios en los patrones de ondas.

Ambos grupos mejoraron en varias tareas, pero el grupo de LoL sacó mayor ventaja en atención espacial y memoria de trabajo. También mostró cambios más marcados en los patrones de ondas cerebrales, algo que los investigadores vinculan con una mayor eficiencia en el procesamiento de información.

Lo más interesante es el seguimiento post-estudio: esas mejoras seguían ahí 10 semanas después de que los participantes dejaran de jugar. Los autores plantean que los juegos de acción como LoL y los de estrategia activan vías neurales distintas, aunque los primeros parecen generar efectos más intensos y que duran más.

Dicho esto, hay que leer los resultados con perspectiva. La muestra eran estudiantes universitarios jóvenes y sanos, y el estudio no controló variables como la motivación individual, la carga académica o las partidas que los participantes pudieran haber jugado fuera del experimento. Los datos son reales y las mejoras son medibles, pero no hay base para extrapolarlos a cualquier perfil de jugador. Lo que sí queda claro es que, bajo las condiciones del estudio, jugar a LoL dejó huella en atención, memoria y función cerebral.