Locke aún no ha pisado los servidores oficiales, pero Riot Games ya está ajustando su poder en la Grieta del Invocador a través del PBE. El nuevo campeón, de rol AP y con perfil asesino, se ha convertido en el centro de las pruebas por su kit y, sobre todo, por la capacidad de curación de su pasiva, Soul Ignition.

Los datos preliminares sugieren que Locke era demasiado resistente ante daños de área. La mayoría de las modificaciones afectan a esta habilidad, que otorga velocidad de movimiento y curación basada en el daño infligido. Esa mecánica permitía al campeón sumergirse en peleas con un riesgo mínimo, saliendo con vida de situaciones que antes lo habrían eliminado.

En el PBE, Riot ha bajado significativamente los valores base de curación mínima y bonus. El objetivo es claro: reducir la sostenibilidad de Locke durante la mayor parte de la partida. Ahora, si el jugador de Locke busca agresividad, el equipo rival tendrá más opciones para castigarlo.

No todo son recortes. Aunque la efectividad general de la W ha bajado, Riot ha subido el escalado de AP en la curación mínima. Esto busca que las builds centradas en daño mágico obtengan más valor de los objetos que las versiones basadas en AD.

Por el contrario, el escalado de AP para el bonus de curación se ha reducido. El mensaje es directo: una vez que Locke haya completado su build, no podrá mantener ese nivel de curación en peleas largas o de desgaste.

Soul Ignition siempre iba a ser difícil de equilibrar. Los asesinos de LoL viven de asumir riesgos: el éxito se premia con kills, pero el fallo suele costar la vida. Locke, con su curación y movilidad, parecía haber eliminado la penalización por fallar, lo que habría vuelto frustrante enfrentarse a él si los números no se ajustaban.









A pesar de los nerfeos, Locke sigue mostrando mucho potencial. Su daño y movilidad siguen intactos, lo que le permite seguir siendo una amenaza en mid lane, siempre que el resto de su kit se mantenga estable.